Aquí Joan Martínez Alier, economista ecológica de renombre, opina respecto al debate entre CENEDET (Grupo de trabajo de David Harvey en Quito) y Eduardo Gudynas sobre el extractivismo y la posición marxista de David Harvey.  

Leer articulo de CENEDET: http://wp.me/pW6em-3uS

18 de Octubre 2015

El artículo inicial de Eduardo Gudynas criticando el concepto de “acumulación por desposesión” me pareció demasiado breve y poco analítico. Es sabido que Gudynas no procede de una tradición marxista. Hay mucho más que decir sobre la aplicación en la actualidad del concepto de “acumulación primitiva” u “originaria”, como ya empezó a explicarlo Rosa Luxemburgo, y la contribución de Harvey es sin duda interesante e influyente. En mi opinión, Gudynas no la analiza suficientemente.

La dependencia de las metrópolis de las importaciones de las periferias no ha sido nunca tan grande como ahora. Por ejemplo, la extracción de materiales y la exportación de materiales de América del Sur aumentó más de cuatro veces desde 1970 hasta el 2008. Es obvio que en las próximas décadas no debe y seguramente no puede mantenerse un similar ritmo de expolio de la naturaleza ni semejante atropello en las fronteras extractivas contra las poblaciones locales.

Gudynas simplifica en su crítica. Pero Harvey es peor, porque al parecer no se digna contestar. De hecho, yo creo que de momento Harvey no contesta porque él no tiene mucho que decir del extractivismo, él no estudia en detalle tales temas de la ecología política. No hay estudios de Harvey en América latina sobre la producción minera, las plantaciones de palma de aceite o de eucaliptos, sobre la extracción del petróleo o gas.

Harvey, que suele vivir algunas temporadas en Ecuador, ha mantenido silencio (que yo sepa) sobre la propuesta del Yasuní ITT y nunca protestó por el boicot a esta propuesta a cargo del presidente Correa ya desde 2009 (con motivo de la COP en Copenhague).

Harvey no es un autor relevante para el estudio en detalle del “extractivismo”, como sí lo son Gudynas, Maristella Svampa y Alberto Acosta que han levantado esta escuela “post-extractivista” con una joven pléyade de autores sudamericanos.

Harvey no ha criticado a los políticos como García Linera o Correa que son extractivistas, por lo menos no se ha sumado en público a las críticas que se les han hecho.

Harvey ciertamente no es miembro de la escuela latinoamericana “post-extractivista”, que es ahora más potente que nunca, cuando vemos que un país tras otro en Sudamérica cae en balances comerciales negativos. Sus exportaciones, muy cuantiosas en términos materiales, no pueden ya pagar sus importaciones. En 2014, Bolivia exportó 28 millones de toneladas de materiales, importó 5 millones, y sin embargo también Bolivia (como Ecuador, Brasil, Colombia, Perú, Argentina… ) está ya con déficit comercial.

Harvey no es un autor relevante para la teoría latinoamericana del comercio ecologicamente desigual, una teoría que combina muy bien con la crítica “post-extractivista”.

En vez de aprender del “post-extractivismo”, y de responder en persona a Gudynas aunque le molestara su escrito inicial, parece que Harvey de momento ha delegado la réplica en unos aprendices. E increíblemente esos aprendices aseguran que el “post-extractivismo” y Gudynas están pasados de moda, Caramba. Yo diría que están más “de moda” que nunca pues el extractivismo no solo ha causado crecientes desastres sociales y ambientales denunciados por los “post-extractivistas” sino que además, al haber una sobre-oferta de exportaciones primarias, en estos años 2014, 2015 los países sudamericanos están casi todos con déficits en el balance comercial a pesar (o a causa) de sus cuantiosas exportaciones de cobre, hierro, carbón, soja, etc. Tanto los que tienen gobiernos nac-pops como neo-libs, todos ven fracasar economicamente las politicas extractivistas.

El año 2015 es pues el año del triunfo intelectual del post-extractivismo, y los aprendices de Harvey no se han enterado

* Economista de la ICTA-Universitat Autònoma de Barcelona

Foto: http://lapazcomovamos.org

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Sin comentarios

  1. No sé si viene al caso, pero quisiera hacer una humilde observación de una interesante paradoja. Cuando vine al Ecuador hace ya más de 40 años el país se encontraba en un estado semi-feudal, con una microscópica clase dominante oligarca y una enorme masa de pueblo pobre y de huasi pungos, sin luz ni agua potable.

    La siguiente década fue conocido en Ecuador como la del “boom del petroleo”, en la cual se creó casi de la noche a la mañana, y casi desde la nada, una clase media importante, y una enorme primera generación de graduados universitarios, de profesionales, de cuadros políticos, y de intelectuales ecuatorianos (muchos formados en las universidades por exiliados chilenos y argentinos).

    El modelo económico que permitió la creación de esta nueva clase media profesional e intelectual fue eminentemente extractivista, basado principalmente en el petroleo. Claro que en esa época el reclamo de la izquierda ecuatoriana era por la nacionalización del petroleo, o por contratos con las multinacionales más provechosos para los ecuatorianos.

    Por lo tanto, me parece muy interesante ver como muchos de los que hoy protestan en contra de un modelo extractivista, y en contra de la explotación de los recursos naturales ecuatorianos, quizás deben su mera existencia como clase media, profesional o intelectual a este mismo modelo, y que son en realidad productos de un Ecuador creado por el petroleo.

    Será que están deliberadamente pateando la escalera por la que ellos mismos treparon social y económicamente? No creo. Pero me pregunto: si hoy se acaba el modelo extractivista ecuatoriano, en las condiciones económicas actuales del país, y del mundo, de dónde saldrán las clases medias, profesionales e intelectuales ecuatorianos del futuro?

    Cómo se llama esta paradoja?

  2. El problema del extractivismo sobre todo petrolero o fosilista si se quiere es que no se puede acabar en un solo país, es toda una civilización la que es basada en la extracción de los recursos naturales, sobre todo los combustibles fósiles, por tanto, el cambiar eso es algo muy difícil, requiere un cambio civilizatorio, pero desgraciadamente la otra alternativa es una crisis continua económica y climática y sin aparente salida posible.

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