18 de Octubre 2016

Redacción Lalineadefuego

Uno supone que la palabra ‘hábitat’ no solo se refiere a la vivienda, porque si bien es esencial tener y proporcionar vivienda digna, que no forme parte de un mercado inmobiliario rapaz y excluyente, el ambiente en el que vive los ‘habitantes’ de Quito también importa.

Cabe preguntar, por ejemplo, cuánto vale una ciudad bonita (en ciertas zonas) en donde cerca de la Casa de la Cultura todo lo que no se mueva se pinte, en donde en el centro histórico las luces dan un aspecto espectacular a las iglesias, y en donde los parques están embellecidos con flores y cortes de cabello y los senderos están renovados, si al mismo tiempo en estas mismas zonas los buses echan a toda hora nubes de numo negro al aire.

14646800_2003670066526063_1745627151_oLa pregunta no es de menos. La contaminación que proviene de los buses no solo es visualmente feo, es un peligro para la salud. Abundan estudios que indican lo nefasto que son para la salud humana las micro partículas que resultan del uso del diesel en un motor mal mantenido o calibrado.

Salimos un día de la semana pasada para grabar estas imágenes que demuestran el problema de forma muy gráfica. Fueron tomadas en la parada de buses localizada afuera de dos colegios, a unos doscientos metros del hospital Militar, y bastante cerca tanto a la Universidad Católica como la misma Casa de Cultura donde se están reunidos miles de personas durante la conferencia ‘Habitat III’

14699408_2003669079859495_1800067668_o-1No puede ser que el municipio no esté consciente del peligro que representa el humo de los buses. Pero no pasa nada.  Los choferes o los dueños siguen burlándose de la ley y siguen impunes. ¿Qué piensa el Alcalde Rodas y la gente del Municipio que supuestamente controla el transporte en la ciudad? ¿Se imaginen que los huéspedes no se van a dar cuenta de la contaminación si salen del enclave de la conferencia?  Esa es la imagen que queremos que esos delegados y los demás turistas llevan de la ciudad?

14725178_2003666603193076_1606919243_o-2Pero los turistas no viven aquí. Son los quiteños que sufren las consecuencias de esta clase de contaminación y la falta de control que lo permite suceder. Y quedemos claros, este sector no es ni el único ni el peor de la ciudad. Otro factor de tomar en cuenta es la salud de los policías que andan por las calles durante horas seguidas y, peor aún, los agentes de tránsito que ‘dirigen’ el tráfico en las intersecciones más congestionadas.

14697165_2003666489859754_644308924_oHace unos meses un policía me comentó que varios de sus compañeros padecían problemas de garganta y pulmón. No lo dudo. Estar en esos sitios tan contaminados durante media hora es como fumar veinte tabacos.

Pero ya sabemos todo esto, no es nada nuevo. La pregunta es:  ¿POR QUÉ NO PASA NADA?

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Sin comentarios

  1. Ni pasará. Son varias causas de fondo:
    1. La calidad de los combustibles. El diésel que se produce en el país no pasa ni de lejos estándares internacionales y el nacional es un chiste. Ahora que re potenciaron la refinería habrían podido resolver eso pero no lo hicieron. Por eso es tan absurdamente que hayan comprado buses a diésel para renovar la flota del trole.
    2. Las mafias de transporte. Tanto el municipio como el régimen se han subordinado a ellas o las han convertido en aliados de conveniencias. Por eso en el municipio a pesar del discurso vemos buses que ya salieron de circulación hace veinte años ( buses rojos con blanco) por vetustos y buses ínter parroquiales que ahora cruzan la ciudad cogiendo pasajeros. Por eso tampoco se pueden arreglar rutas ni frecuencias, caja común, ni lo más elemental que no correteen, que paren en las paradas, que tengan un trato decente a los pasajeros.
    3. Esta administración es maquillaje, como las ciclovias o pasos peatonales pintadas a última hora, antes de ayer, en las inmediaciones de HÁBITAT III o las baterías sanitarias instaladas recién ayer lunes en la Av. Patria.
    4. Y la gente que aplaude cualquier cosa , como estás ciclovias mal hechas y al apuro que no llevan a ningún lado, que obligan a los ciclistas a ir detrás del humo de los buses y a disputarse el espacio con los peatones que suben y bajan de los buses.

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