28 de Julio 2015

Según señala Patricia Villegas, presidenta del canal multiestatal TeleSUR, este medio de comunicación, que cumplió su décimo aniversario en julio de 2015, le permite a la región contar sus historias de otra manera. Lo que no mencionó en la entrevista realizada por Gerardo Szalkowicz y publicada en Rebelión, es si estas historias o hechos noticiosos solo representan la versión oficial de los gobiernos neo-extractivistas, neo-desarrollistas y post-neoliberales (autodenominados “progresistas”) o también la de sus ciudadanos.

Otro aspecto que destaca Villegas del trabajo periodístico de TeleSUR es el encontrarse al lado de las víctimas. ¿Pero quiénes son las víctimas y los victimarios en el caso ecuatoriano? ¿El gobierno de Correa y sus funcionarios esparcidos por cada una de las instituciones del sector público; o por el contrario, los diez de Luluncoto, los jóvenes menores de edad acusados de terrorismo por manifestar en las calles su oposición a Correa y al vigente modelo de educación secundaria y superior, los indígenas que se muestran contrarios a la minería a gran escala, los estudiantes universitarios, la Federación de Médicos, los jubilados y el movimiento obrero?

Es decir, todos los que por principios decidieron no formar parte de la estructura clientelar del correísmo, a diferencia de quienes acatan los guiones prefabricados que elabora el Gobierno para expresar ante las cámaras un apoyo “espontaneo” al proyecto político que busca la modernización del capital en el Ecuador, bajo el slogan del socialismo del socialismo del siglo XXI.

Si las voces críticas al Gobierno de Correa, tanto de derecha como de izquierda son expuestas por los medios incautados y públicos como un todo homogéneo sin distinciones políticas e ideológicas ¿qué podemos esperar de las narrativas y relatos televisivos que presenta TeleSUR sobre el Ecuador en la región? Quizás las nuevas narrativas que este medio de comunicación exhibe a la opinión pública son la de los partidos, movimientos y actores políticos que ostentan la hegemonía del Estado; algo que en tiempos del neoliberalismo no existía para las grandes cadenas de televisión norteamericana como la CNN, cuyo trabajo -hasta la fecha- se enfoca en posicionar la imagen de Estados ineficientes para el capitalismo en América Latina.

¿Entonces cuál es el mensaje implícito que nos transmite TeleSUR en sus espacios noticiosos sobre la región?, que los gobiernos autodenominados “progresistas” son eficientes para el capitalismo porque en América Latina lo que se vivió fue un cambio en la administración de los Estados, más no en los sistemas políticos y económicos que la rigen. El dominio del capital continúa, esta vez bajo la figura del socialismo siglo XXI, del cual TeleSUR es uno de sus puntales.

Finalmente, ¿dónde quedan los ciudadanos en esta guerra mediática entre las grandes transnacionales de la comunicación como CNN y la multiestatal TeleSUR? Lo que está en juego es nada más y nada menos que la construcción de la realidad real en América Latina, para ello los equipos periodísticos de estos medios de comunicación tienen una praxis militante[1] en torno a un proyecto político local o regional y el interés económico empresarial, al momento de presentar la información.  En consecuencia, se ratifica que todo tiene una intencionalidad al momento de comunicar, aunque los medios públicos y privados se jacten de objetivos e imparciales.

NOTA

[1] Omar Rincón expuso este tema en el Congreso Internacional sobre Comunicación e Integración Latinoamericana por el X Aniversario de TeleSUR. Ciespal, 23 de julio, 2015.

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  1. Lo que si nos cuentan, es de que representan una posición antimperialista, una posición antioligarquica, una posición que no concuerda logicamente con aquellos que quieren desestibilizar los paises, gobiernos que han tenido la osadia de enfrentar los intereses de los grandes consorcios. Las fórmulas desestabilizadoras empleadas por la CIA, SINA y mas organizamos al servicio del imperio. Los procesos de cambios siempre tendrán revolucionarios y mercenarios.

    1. El imperialismo no es solo yanqui, sino también chino; ya que este es el nuevo mayor acreedor del Ecuador. En efecto, TeleSUR evidencia la crítica a la oligarquía y a la burguesía tradicional que dominó el país hasta los primeros años del 2000, pero no critica a los nuevos grupos económicos y burgueses que caminan junto al Gobierno de Correa, ni a sus funcionarios que formaron parte de los gobiernos de la derecha como el socialcristiano (En este gobierno no hay obreros ni campesinos, solo clase media burocratizada con lenguaje de izquierda). Considero que más allá de hablar de desestabilizaciones o golpes blandos casi como muletillas, un medio de comunicación como TeleSUR tiene el deber de investigar a profundidad el por qué de las protestas sociales en países como Ecuador y Venezuela, porque de lo contrario lo único que se visibilizaría a los ciudadanos es la versión gubernamental de los hechos sociales sin ningún tipo de contrastación. Si los medios privados son cajas de resonancia del imperialismo y los intereses económicos, TeleSUR no puede ser la caja de resonancia de los gobiernos neo-desarrollistas y neo-extractivistas a quienes muchos adjudican el título de progresistas.

  2. El imperialismo no es solo yanqui, sino también chino; ya que este es el nuevo mayor acreedor del Ecuador. En efecto, TeleSUR evidencia la crítica a la oligarquía y a la burguesía tradicional que dominó el país hasta los primeros años del 2000, pero no critica a los nuevos grupos económicos y burgueses que caminan junto al Gobierno de Correa, ni a sus funcionarios que formaron parte de los gobiernos de la derecha como el socialcristiano (En este gobierno no hay obreros ni campesinos, solo clase media burocratizada con lenguaje de izquierda). Considero que más allá de hablar de desestabilizaciones o golpes blandos casi como muletillas, un medio de comunicación como TeleSUR tiene el deber de investigar a profundidad el por qué de las protestas sociales en países como Ecuador y Venezuela, porque de lo contrario lo único que se visibilizaría a los ciudadanos es la versión gubernamental de los hechos sociales sin ningún tipo de contrastación. Si los medios privados son cajas de resonancia del imperialismo y los intereses económicos, TeleSUR no puede ser la caja de resonancia de los gobiernos neo-desarrollistas y neo-extractivistas a quienes muchos adjudican el título de progresistas.

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