Enero 19 de 2017

Nunca logré entender el sentido en invertir tanto dinero en construir y adecuar hospitales y clínicas -lo que sí aplaudo- mientras que en las carreteras del país por falta de controles entre otras cosas, nos morimos como moscas.Y los que por suerte no  hemos fallecido en accidentes de tránsito, muchas veces altamente evitables, requerimos tratamientos largos y costosos en esos nuevos hospitales. La lógica se me escapa.

La última tragedia vial, que conllevó 20 muertos y 35 heridos, fue sumamente grave pero en unos pocos días seguramente pasará al olvido; por desgracia es nada más que el más reciente incidente en una cadena de tragedias cuyo último eslabón parece lejos de forjarse. Según la fiscalía que investiga el caso, el autor del accidente manejaba ebrio, bastante ebrio[i]. Lo sorprendente es que no sorprenda. No sorprende pero sí da rabia.

Da rabia porque no tenía que ser así. Da rabia porque a la policía nacional que patrulla las calles no le parece que debe llamar la atención a los chicos (y chicas) que están tomando licor en sus vehículos los jueves y viernes de noche.  Da rabia porque existe una falta de campañas de ‘breathalyser’ no solo en las carreteras sino en los barrios. Da rabia porque los esporádicos llamados a las autoridades para que tomen medidas adecuadas que paren  la matanza no parecen entrar, aun con sangre[ii].Y llamarla matanza no es ninguna exageración: según la Agencia Nacional de Tránsito (ANT), 1.967 personas murieron el año pasado (21,500 heridos) lo que representa una leve disminución respecto al año 2015  cuando hubo 2.138 víctimas mortales. Sin embargo,  desde el 2012 han muerto casi 11.000 personas en accidentes viales. Escalofriante.

En Quito durante el mandato de Augusto Barrera hubo por lo menos un intento de hacer algo, aun cuando fue  tibio. . Ahora con Mauricio Rodas estamos otra vez en lo mismo de siempre.  Rafael Correa, por su parte, reclama a la ANT que le deben hacer un trabajo más profundo. Y es cierto, pero mejor decir que la Agencia debe a todos, porque somos nosotros, plural, que morimos. Once mil muertos (y 116.000 heridos) en  cinco años no es ningún chiste.

Pero no es solo la ANT  que debe actuar, lo que se necesita es acción coordinada entre varias instituciones y la población. Se necesita campañas de concientización, y abundan ejemplos y experiencias de otros países que pueden  servir de guías; se necesita un Policía que toma en serio la necesidad de controlar no solo a loschicos que beben alcohol y luego manejan ebrios con sus amigos y amigas, sino que lleve a cabo una campaña fuerte, y más importante aún sostenida, de controles en las calles y carreteras: Se necesita un sistema de justicia que asegura que los transgresores entiendan el daño que pueden causar, obligándolos a visitar y hacer trabajo comunitario en la morgue o en los hospitales donde tratan a los muertos y heridos en accidentes de tránsito. Y, finalmente, se necesita un curso obligatorio para todos las y los choferes cuando renueven sus matrículas.

¿Mucho? No, indispensable. ¿Costoso? sí, pero solo en el corto plazo. En el mediano y largo plazo, evitar es indudablemente mejor que curar o enterrar, y eso sin tomar en cuenta el sufrimiento de los familiares y las vidas destrozadas por la inacción de todos nosotros.

El gobierno, el próximo gobierno, debe actuar, tiene la responsabilidad de hacerlo, pero si bien se necesita el compromiso de las autoridades nacionales y locales -que seguramente van a requerir fondos- es también responsabilidad nuestra  tomar el mensaje a pecho: manejar ebrio no solo es un crimen, es un crimen porque pone en riesgo la vida de la (tu) familia, de los (tus) vecinos y de las (tus) amigas y amigos.

[i]Según el Fiscal del cantón Yaguachi tuvo 2.8 grados de alcohol en la sangre:aproximadamente nueve veces el máximo permitido.

Los datos están tomados de El Comercio, domingo 15 de enero 2017 Pa. 06 ‘Accidente en Milagro dejó 20 fallecidos’.

[ii] Ver LA MATANZA EN LAS CARRETERAS: reformando la ley no basta. Por Gerard Coffey. 04 de enero 2011 http://wp.me/pW6em-2b

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Sin comentarios

  1. Lo que se olvida el autor es de mencionar el pacto político de los propietarios de los medios de transporte con Correa y también con Rodas, mientras esos pactos subsistan las muertes en las carreteras continuarán porque el dinero vale más que las vidas de las personas.

  2. Concuerdo con el comentario anterior. Es clave y no se puede entender la falta de políticas y control al transporte público si no se entiende el pacto colusorio que han suscrito los gobiernos nacionales y locales con los gremios del transporte, que además actúan como mafias. Es falso que intentaron hacer algo en la alcaldía de Barrera, pactaron con los gremios de buses y de taxistas para incrementar unidades, de varios colores y para evitar distribuir y regular frecuencias, para evitar controlar a los buses, el servicio, las paradas, igual que ahora. Nadie quiere poner el cascabel al monstruo del transporte público. Ahora hay asambleístas de los gremios del transporte, por eso la modificación a leyes, por eso la eliminación de controles en la entrega de licencias, por eso la ausencia de control a los gremios que son dueños de escuelas y que entregan licencias truchas, por eso la falta de decisión para control en las carreteras, la falta de sanción y la ausencia de corresponsabilidad para los dueños de las unidades. Por eso carrocerías y vidrios que no ayudan en caso de accidente, por eso no funcionan cajas negras en los buses para controlar velocidad, por eso no hay sistemas electrónicos de cobros, por eso las carreras y correteadas asesinas, por eso la contaminación, por esta indolencia política del Estado. Por eso no se implementa educación vial en los colegios, desde la escuela, no les interesa, no da réditos. Pero si les dan réditos las concentraciones y caravanas de buses que acarrean gente a las movilizaciones. Esos son los acuerdos y pactos entre ambos lados. Colusión se llama, indolencia, omisión, negligencia, complicidad. Por eso hay que volver a subirse a los buses rojos y blancos que salieron hace veinte años por obsoletos y vetustos y que ahora re encaucharon para que salgan a las calles. Por eso se gastan la plata en el metro para no topar al transporte en superficie.

  3. Un día cuando trabajaba en un Centro de salud, me trajeron a un tipo joven que había intentado suicidarse. Tomaba desde hacía varios años como un despechado y de tales. Cuando le pregunté en que trabajaba me dijo él y sus familiares que era chofer de esos buses verdes que salen de la río Coca hacia Tumbaco. A veces era chofer y a veces era controlador. Por supuesto, no era su primer intento de suicidio. Y llevaba algunos años como chofer…

  4. Necesario artículo, Gerard. Yo agregaría que no solo es cuestión de educación o controles, sino también de infraestructura, de cómo construimos los espacios. La “visión cero” que es una estrategia para llegar a cero muertos en las vías que iniciaron los suecos y que está siendo adoptada por otras ciudades, por ejemplo, no asume que los “accidentes” ocurren porque falta educación o pericia. Más bien, asumen que las fallas siempre ocurrirán, que son inherentes a la interacción humana, y que lo que hay que evitar es que estas resulten mortales. Si se construyen autopistas al lado de parques, lo más probable es que haya muertos, aunque la gente sea muy educada.

    En ese sentido, es infame que las muertes en las carreteras hayan aumentado como han aumentado después de haber gastado tantos miles de millones en ellas. Eso quiere decir que, como regla, la seguridad de la gente no fue una prioridad cuando se diseñaron/adecuaron (una excepeción son algunas de Manabí, donde se ve que sí lo han tomado en cuenta).

  5. Sobre el comentario de Andrés Vallejo me encantaría señalar que algún día es necesario iniciar una antropología ecuatoriana. Para tomar resoluciones según nuestra propia cultura, (a propósito: nuestra infraestructura), nuestras maneras de ser, hacer y concebir la norma. Son tantas las diferencias con Europa (y quizá aún más con la Europa escandinava) que lo que ellos hagan solo nos puede servir como literatura (muy útil, por cierto). Que haya tantos muertos en la calle, efectivamente nos muestra que aquel artefacto automóvil quizá todavía es algo no asimilado para nosotros; no solo por la mecánica sino sobretodo por la cultura que implica circular con auto (la relación con el objeto auto). Acá, para mí es poca cosa exigir que se tenga más de 18 años y dar un exámen para obtener licencia (da igual si la compran o dan exámen. Es lo mismo). Eso quizá podría ser suficiente en Suecia, por ejemplo. Pero acá hace falta más, y no estoy pensando solo en educación vial (eso sigue siendo poca cosa). Estoy pensando más bien en la asunción de un espacio comunitario donde nos sintamos parte y hecedores de él. Si sabemos que en nuestro país la desigualdad es enorme eso ya nos da uan idea de como se estructuran también las miradas y las relaciones. De ahí que siempre me pregunto quién suele ser más prepotente en la conducción del carro: un chofer de bus o de taxi, o un aniñado?
    Saludos.
    Danilo Dueñas

  6. Tal vez el automóvil es el árbol que no nos deja ver el bosque. Acaso el automóvil no es un artículo más, que el consumismo utiliza para robar vidas, no solo las vidas extintas en las carreteras, sino las vidas extintas en el tiempo que se utiliza para pagarlos. ¿Hay racionalidad en pagar veinte mil Dólares o más para perder el tiempo en las congestiones? momento en el que es cuando más contamina el automóvil. Así no hubiera un solo accidente la Ford, la Toyota, la Mitsubishi ya no se nos estan llevando nuestras vidas? Acaso el capitalismo no exacerba la competencia en todos los ambitos de la vida, que combinada con falta de educación y conciencia dan como resultado muchos accidentes lamentables. Si se mira al pasado en Quito en la década de los 20 y 30 la gente se transportaba en tranvias eléctricos. Luego el boom petrolero no fue un mecanismo para transferir riqueza hacia las sociedades que desarrollaban tecnologías como mecanismos de dominio. Se impone la necesidad de hacer concientes a los estudiantes sobre estas realidades. El tienes en el capitalismo no es el que determina la valia de la persona? ¿Qué tienes bicicleta?….moto?…..automóvil? Mercedes? El automóvil es otra arma de dominación. Parte de la construcción de nuestras carreteras deberían ser pagadas por las multinacionales del automóvil. Y de cada automóvil un porcentaje para educación, seguridad y cotrol. Cuantas vidas de humildes personas se han perdido por que tuvieron que utilizar las carrteras a pie y el constructor ni el estado preveyó su existencia y su necesidad. No debemos descolonizar el pensamiento? y dejar de parecernos o otras sociedades. ¿Debemos tener Metro en las ciudades para decir que estamos desarrollandonos? porque eso es lo que tienen en las sociedades “desarrolladas”. Creo que vamos a transferir dos mil millones de Dólares. Ahora que el país ha invertido tanto en hidroeléctricas no deberíamos invertir esfuerzos en transformar esa fuerza eléctrica en trabajo a través de motores. Tal vez muchas vías longitudinales, dada la estructura de la ciudad, para tranvías. Y por último una revolución agraria es inminente, redistribuir la tierra. ¿Como puede ser posible que pocas personas tengan miles de Hectáreas y millones nada. Pueblos ancestralmente agrarios no tienen tierras. Se planifica hacinar a la humanidad en las ciudades. A este paso ni los ecologistas van a tener trabajo.

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